Entrevista con Leticia Riolfo, ganadora del Premio labEmilia 2017 de la Primera Infancia

Entrevista con Leticia Riolfo

ganadora del Premio labEmilia 2017 de Primera Infancia

 

Leticia Riolfo es educadora uruguaya y autora del proyecto Huellas en la piel, uno de los destaques del Premio LabEmilia de la Primera Infancia.

Reparte su tiempo laboral entre su centro educativo destinado a la primera infancia y una pequeña librería especializada en literatura infantil y juvenil. Es educadora de formación y vocación. Tiene estudios en licenciatura en Ciencias de la Educación de la Universidad de la República Oriental del Uruguay y hace dieciocho años que está vinculada a la primera infancia.

Desde el año 2011 trabaja en torno a la promoción de la lectura en la primera infancia, y desde ese rol ha descubierto el placer que siente al leer para y con los otros. Durante los años 2013, 2014 y 2015 fue tutora virtual del proyecto “Diplomado virtual de Fiesta de la lectura”, en Colombia, organizado por el CERLALC (Centro Regional del fomento del Libro para América Latina y el Caribe).

“Estoy convencida de la importancia que posee la lectura en los primeros años, para el desarrollo de todas las potencialidades y capacidades de cada niño”.

 

Háblenos del proyecto “Huellas en la piel”.

“Huellas en la piel” es una propuesta que fortalece los vínculos entre los niños, niñas, adultos, las narraciones tradicionales y los libros-álbum, para realizar adaptaciones de esas narraciones a libros sensoriales. Luego se obsequiarán esos libros realizados entre todos a una escuela donde concurren niños y niñas con discapacidad.

Por medio de diferentes encuentros entre niños y adultos, se ofrecen diferentes propuestas y oportunidades para encontrarse y reencontrarse con la literatura, con los libros y con las diferentes personas que participan.

Hasta el día de hoy hemos realizado dos encuentros con las familias de mi centro educativo para unificar los criterios en torno a los libros artesanales. En el próximo encuentro llevaremos a cabo los libros, crearemos los libros para regalarles a los niños. Luego habrá un cuarto encuentro para ultimar cada detalle, y ya sí, el encuentro final será cuando todos los que hemos participado de estos talleres, entreguemos los libros a un grupo de niños de la escuela 253 de Parque del Plata.

 

¿Cómo ve la lectura para niños en Uruguay?

La lectura para niños ha ido evolucionando a lo largo de los años, y en este último tiempo se han realizado varias y diversas actividades en torno a la literatura infantil, en pos de fomentar la lectura en los niños. Iniciativas que plantean el disfrute por la lectura, y no como una imposición.

Sin embargo, y siendo totalmente honesta, creo que es muy importante pensar en propuestas de calidad sostenidas en el tiempo dentro de un marco teórico que involucre las mismas, y a diferentes actores. Esto no siento -es una opinión personal- que exista en el Uruguay. No existe una política de Estado que contemple la formación de mediadores y la dotación de libros de calidad.

Si las acciones se unificaran, también se unificaría el concepto sobre qué es leer, considerando la concepción de la lectura como la construcción de un texto, tanto escrito o un texto ilustrado. Aún queda mucho camino por recorrer, pero sí, me parece importante mencionar el hecho de que hay un mayor interés de avanzar en este sentido. Y, como plantea Yolanda Reyes, lo importante es justamente generar instancias donde el triángulo amoroso (padre/docente, niño, libro) tenga cabida, porque leer es un acto de amor, y que esas instancias sean de calidad.

Pensar en la lectura para niños en el Uruguay me hace pensar también en la diversidad de ofertas que existen en relación a la literatura infantil. Y, si lo pienso de este modo, existe un gran número de autores e ilustradores uruguayos que año a año nos comparten sus publicaciones. En este sentido, se evidencia un esfuerzo en brindar libros, y varias editoriales aúnan criterios para publicar libros de calidad. Sin embargo, sin profundizar demasiado en esto, la calidad de varias publicaciones de la literatura infantil, en algunos casos, dista de serlo.

Tal vez, considero que debería haber un mayor conocimiento sobre la animación a la lectura, conocer diversos autores e ilustradores internacionales, y sobre todo que el acceso a esos libros de procedencia internacional sea mucho más fácil para todos los niños y niñas del Uruguay.

A veces se ve más como un negocio donde los distribuidores son los más beneficiados, sin importar qué se vende, y esto sí tanto en literatura infantil nacional e internacional. Seguramente eso pasa en todo el mundo, pero si realmente se disfruta y se conoce sobre la literatura infantil, la selección y el cuidado de lo que se importe va a ser mucho más valioso. Hay clásicos de literatura infantil que no llegan a Uruguay.

Creo que sería sumamente interesante y beneficioso que existieran instituciones dedicadas específicamente a la animación a la lectura, que existieran comités de libros, talleres y seminarios en torno a la literatura infantil y que todas las escuelas contarán con una dotación de libros cuidadosamente seleccionada de diversos autores y editoriales, dentro de una biblioteca especializada y pensada para ello. Sería muy importante que se pudiera crear una ley nacional de bibliotecas. Pienso que el plan nacional de lectura o el Ibby, podría estar más presente en asuntos de literatura infantil.

En síntesis, considero que existen intenciones de avanzar y compartir propuestas en torno a la literatura infantil y su promoción. Sin embargo, falta una línea de trabajo que unifique y proponga acciones de calidad sostenidas en el tiempo, con alcance a la mayor cantidad de niños y niñas. A veces se repiten las mismas acciones, o se trabaja con los mismos niños y/o instituciones, sería necesario ampliar el espectro y que se abarcara a todos los niños y las niñas, o la mayor cantidad posible. Pero para esto es necesario el compromiso de todos y la articulación en todos los sectores involucrados en la promoción de la literatura infantil.

 

¿Cuáles son, en su opinión, los principales desafíos para ampliar la lectura en la primera infancia?

Personalmente, considero que el principal desafío para ampliar la lectura en la primera infancia es reconocer la importancia de la lectura en edades tempranas, considerar la lectura como un compromiso social debido a todos los beneficios que la misma conlleva.

Una vez que se considera esa importancia, el segundo desafío sería considerar qué estímulos, qué propuestas (libros, canciones, poemas) adecuadas brindar como adultos responsables. Desde mi experiencia personal, a veces se confunde el hecho de compartir historias con aprender a leer, y no lo relacionan con el cantar o el bailar, o con el observar objetos de arte, por ejemplo. No relacionan la lectura con otros lenguajes verbales y no verbales, y se confunde animación a la lectura con enseñar las letras.

Y esto me lleva al tercer desafío: la formación de los adultos responsables, tanto padres como educadores. Cuando hago referencia a la formación es que descubran la importancia de la lectura y los efectos desde la primera infancia. Acá en Uruguay no hay en la formación docente ninguna asignatura que haga referencia a la hora del cuento o cómo dar de leer. Creo que el desafío está en “enamorar de los libros a los adultos”. Y para ello es necesario leer, disfrutar de ese proceso.

 

¿Cómo fue su experiencia en el curso “La poética de la primera infancia”? 

El curso me ha permitido enriquecer mi conocimiento en torno al arte, el juego y la literatura. A partir de las lecturas y los intercambios en los foros he fortalecido las propuestas compartidas con los niños y niñas y sus familias, siempre desde un fundamento teórico muy valioso. Los contenidos abordados semana a semana han ofrecido ideas inspiradoras para trabajar con este “mundo de la posibilidad” que es la primera infancia y, sobre todo, reflexionar sobre cada propuesta cotidiana.

El curso ha superado mis expectativas, los contenidos han resultado enriquecedores, los materiales audiovisuales complementan de muy buena forma la lectura de los mismos. La generosidad de la virtualidad hace que las distancias se reduzcan y poder haber disfrutado del encuentro con las tutoras y los organizadores del curso ha sido muy significativo. La teoría y la práctica se han dado la mano, ya que cada una ha estado presente en su justa medida, y ambas se han articulado para enriquecer las prácticas en torno a la lectura, la infancia, el arte, el juego de todos los participantes.

Me resulta fundamental y motivador el seguimiento cercano y asertivo que cada una de las tutoras, y Yolanda Reyes, han realizado a lo largo del curso. Y el intercambio en los foros de todos los participantes ha sido un ingrediente adicional para aprender y conocer otras opiniones, realidades y propuestas.

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